Santiago Paulós
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20-09-2007

Catálogo Paulós
Retratos - Portraits

Catálogo Paulós Retratos - Portraits

Catálogo Paulós Retratos - Portraits

 

TypeWorks

Graphis

10 x 10 cm
20 páginas
offset

 

 

Humanista anacrónico

Sin duda un retrato es la expresión de una escala de valores en la que se coloca al individuo humano en un tiempo y un espacio. Su devenir sujeto, en tanto protagonista social inserto en una historia que fue dándole o quitándole eminencia con un ritmo definido por el espíritu religioso, por la ciencia o por la economía, le ha conducido en escalada progresiva hasta la actual hipervalorización de su individualidad, comportando paradójicamente la más absoluta anulación de su ser único e insustituible, motivada por su dilución en multitudinarios grupos de individuos tan únicos como él.

En este devenir diacrónico el retrato continúa hoy una marcha que ha perdido su carácter institucional y la notoriedad de su género - como el resto de las técnicas llamadas tradicionales - enmarcada en un contexto de intelectualización del arte, oscilante entre lo desmaterializado y lo espacial, para discurrir por carriles marginales. Aun así, el lenguaje artístico considerado en forma sincrónica, más allá de su grado de mímesis y de su semántica implícita, se define en unidades formales pasibles de ser valoradas plásticamente según pautas. En este sentido, el peso significante de la figura humana, en especial el rostro, continente de mirada, gestos y líneas – clave identitaria del retratado – no implica diferencia categórica alguna con cualquier otro género desde la óptica del arte.

Existe una forma del mirar que aspira al ver, consecuente proceso de una capacidad cuya posesión es un privilegio. El artista opera como espejo de los rasgos esenciales y por excelencia internos del modelo, que nacidos de lo empírico, acceden a la órbita de lo epidérmico y evidencian una forma de interrelación con el mundo: el artista ve. Santiago Paulós observa a sus modelos, los somete a primeros planos cinematográficos hasta que el detalle se torna hipérbole, priorización del sentido mediante un marcado énfasis formal. Sus modelos, en general personas de su círculo afectivo inmediato, son sorprendidos en la cristalización de un movimiento, instante en que sin violencia parecen abandonarse al ojo de una cámara - óptica del artista inquiriendo afectos - universo hecho carne. Quizá una necesidad de presentar a sus personajes en forma directa - si bien fragmentada al centrarse en la mirada - entrando en materia por una rápida vía psicológica, sin parar mientes en detalles onerosos, para disponer de todo su potencial en el regodeo de la creación plástica. Los modelos de Paulós, sujetos dictatoriales ejerciendo su poder de atracción sobre el artista y objetivos de su "ver" creativo, lo encaran confrontándolo, inquiriéndole, instándolo, rogándole o sólo diciéndole: silenciosa correspondencia desdoblada en plasticidades.

La obra de Paulós es la apología del lenguaje pictórico: sensualidad de la textura, riqueza del color, generosidad de la pincelada. La pintura como vehículo de la representación, en especial como significante de un individuo específico, es quizá una de las formas más ricas de expresión, cualidad que este joven artista utiliza en forma profusa armonizando tonalidades que circulan por la obra como sinuosos desafíos: tonos rosa se surcan de verdes ácidos y alternan con marrones y grises, amalgamándose en torno a rojos terrosos, coagulados en zonas imprevisibles de la imagen. En ocasiones el rostro deviene una sinfonía en rosa, pletórico de luz emanada de la misma carne, evanescente de espiritualidad, en tanto el mismo tono básico con variaciones casi imperceptibles se torna una masa aplanada y blanquecina, indiscriminada a pesar de que un análisis pormenorizado arroja multitud de matices amarillos, grises y beiges esparcidos por la superficie de la tela, ostensiblemente saturada por el enfoque de un primer plano detallado de la retratada.

La actual serie de retratos, como es habitual en Paulós, atenidos al mediano y pequeño porte, se ciñe a un proceso dialéctico iniciado con los retratos de su abuela, más cercanos al dibujo, menos distorsionados y con un cuidadoso empleo del color, de la textura y del chorreado, continuado con su serie de retratos extremosos, deformados por la violencia de la agitación que conmueve a los personajes – violencia de la pincelada dinámica – y finalizado con la actual colección, síntesis de una nueva aproximación al dibujo, revalorización de la textura y dinamismo por impulso visual – élan - del movimiento congelado. La textura regala el lujo de la pincelada, el empaste formulado por punteado espeso, por impronta de espátula o por arrastre de pincelada. La sintaxis pictórica dista de lo sutil y se formula en términos que apuntan a la lectura global de esa compleja red matérica unificada para dar consistencia y coloración a la piel hasta tornarla sensible al tacto. El todo se valoriza por la dosificación de la luz, más tendente al claroscuro en sus comienzos, más volcada a la proyección de luces quemantes, en su mayoría voluntariamente omisas de zonas sombreadas, en su obra actual.

Santiago Paulós es un pintor all´antiqua, un artista que busca volcar su mundo de seres intensos, de violentas latencias, en apasionada materia pictórica, lujosa textura y rico cromatismo, convirtiendo su joven e impetuoso decir en refinado y sojuzgado desborde expresivo, que no deja desaparecer la estructura de la forma bajo la incidencia de la luz-color. En síntesis, exaltación del lenguaje de la pintura, búsqueda del ángulo más proficuo para evidenciar al personaje concentrando la atención sobre el apasionamiento formal y construyendo la arquitectura del cuadro, que obra en forma tácita sobre la armonía general de la imagen. En suma, un artista que ostenta con opulencia un lenguaje no reconocible como propio por los jóvenes contemporáneos, pero que, por jerárquica prosapia, continúa indemne su existencia, tan humanamente perdurable como el ansia de inmortalidad.

María E. Yuguero
Crítica de Arte y Curadora

 
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© 2008 Santiago Paulós - Pintor retratista. Retrato. Artes plasticas.

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